Santo
Domingo de Silos
Abad
Año 1073
Nació en La Rioja, España, cerca del año 1000.
Era hijo de agricultores, y sus primeros años los
pasó como pastor de ovejas. El resto de su vida lo pasará
como pastor de almas. El oficio del pastor despertó en su
espíritu el gusto por la soledad y por la oración
contemplativa. Pensaba retirarse al desierto a vivir vida de
soledad absoluta, pero en sueños recibió un aviso de que era
mejor entrar de religioso.
Entró de religioso con los Padres Benedictinos en
el famoso monasterio de san Millán de la Cogolla y allí hizo
grandes progresos espirituales, y recibió de Dios el don de
saber interpretar muy bien las enseñanzas de la Sagrada
Biblia. Y tenía tan buenas cualidades que llegó a ser
superior del convento. En sólo dos años restauró totalmente
aquella edificación que ya estaba deteriorada.
Un día llegó un rey de Navarra a exigirle que le
entregara los cálices sagrados y lo más valioso que hubiera
en el convento, para dedicar todo esto a los gastos de guerra.
Santo Domingo se le enfrentó valientemente y le dijo:
"Puedes matar el cuerpo y a la carne hacer sufrir. Pero
sobre el alma no tienes ningún poder. El evangelio me lo ha
dicho, y a él debo creer – que sólo al que al infierno
puede echar el ama, a ese debo temer". Y no le entregó
al rey ninguna de las posesiones sagradas del monasterio.
El rey de Navarra, lleno de indignación desterró
al abad Domingo, y lo hizo salir de allí, pero fue un
destierro inmensamente provechoso, porque al saberlo el rey
Fernando I de Castilla, lo mandó llamar y le confió el
Monasterio de Silos, que estaba en un sitio estéril y alejado
y se hallaba en estado de total abandono y descuido, tanto en
lo material como en lo espiritual.
Domingo demostró ser un genio organizador, un
talento para la restauración. Levantó un monasterio ideal.
Una hermosa capilla, con una sacristía que es una obra de
arte. Hizo un gran salón para que los monjes se dedicaran a
copiar las Sagradas Escrituras y las obras de los santos (en
ese tiempo no había imprentas). Formó una biblioteca llena
de los mejores libros de ese tiempo. Organizó una droguería
en la cual las gentes de los alrededores encontraban remedios
baratísimos (y muchas veces regalados, para los más pobres).
Aquella casa se volvió un hervidero de
trabajadores. Unos cultivaban plantas de uvas, o árboles de
olivos; otros se dedicaban a escribir o pintar. Era una casa
donde todos se dedicaban a trabajar, rezar, cantar, hacer
progresar el monasterio y ganarse así un buen premio para el
cielo. Aquel inmenso edificio estaba siempre abierto para
solucionar las miserias de los vecinos. El Monasterio de Silos
llegó a ser uno de los más famosos de España.
Santo Domingo de Silos se propuso reunir ayudas para
libertar a los cristianos que estaban prisioneros y esclavos
de los musulmanes, y logró libertar a más de 300. Por eso lo
pintan casi siempre acompañado de hombres con cadenas, a los
cuales les consiguió la libertad. Así estaba él preparando
lo que más tarde harían los Padres Mercenarios con San Pedro
Nolasco, libertando cautivos.
El santo no era capaz de negar un favor cuando
podía hacerlo. De todas partes llegaban gentes a pedir
ayudas. Pero también sabía no dejarse engañar. Una vez
llegaron unos mentirosos a pedirle vestidos y para conmoverlo
dejaron sus mejores ropas escondidas en una cueva cercana y se
presentaron vestidos de harapos. El santo se dio cuenta de
esto y envió a un monje a que trajera esos vestidos y con
ellos hizo un gran paquete y le dijo a los pedigüeños: -
"Con mucho gusto les damos la ropa que necesitan. Tomen
este paquete lleno de ropa y vayan a la cueva cercana y allá
se la reparten". Ellos se fueron muy contentos y al
llegar allá se dieron cuenta de que eran los mismos vestidos
que habían dejado allí escondidos
Una noche llegaron unos ladrones a robarse toda la
cosecha del monasterio. El santo los dejó trabajar toda la
noche y a la madrugada, cuando ya estaba todo recogido, en
costales y empacado, mandó a sus monjes con garrotes a
decirles que muchas gracias por haberlos reemplazado en
recoger la cosecha y que podían irse. Pero para que no se
fueran demasiado tristes les envió un desayuno como pago por
el trabajo de toda esa noche.
Este santo obtuvo de Dios muchísimos milagros para
quienes se encomendaban a sus oraciones. El biógrafo, que
escribió su vida poco tiempo después de la muerte del santo,
dice que no había enfermedad que las oraciones de este santo
no lograra curar. Otro testigo de aquel tiempo afirma:
"Nunca vi a un enfermo, ni a un sano, a quien no le
alegrara él con su boca o con su mano". Llegó hasta a
anunciar la fecha de su propia muerte.
96 años después de su muerte, nuestro santo se
apareció en sueños a la mamá de Santo Domingo de Guzmán
para anunciarle que tendría un hijo que sería un gran
apóstol. Por eso cuando el niño nació le pusieron el nombre
de Domingo en honor del santo de Silos. Es por ello también
que muchas mamás en España se encomiendan al santo Domingo
de Silos para obtener que su hijo nazca bien y que sea una
buena persona después.
El 20 de diciembre del año 1073 voló al cielo este
santo en cuyo honor sigue existiendo todavía el famoso
monasterio de Santo Domingo de Silos.