PADRE NUESTRO QUE ...
Dice la oración más católica del mundo: "Padre nuestro que estas en los cielos ... perdónanos nuestros pecados así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"
Sea esta frase producto de la inspiración divina o del saber popular, lo cierto es que de ella se deduce un tiempo histórico en el que existía la costumbre de perdonar a nuestros deudores, es decir de perdonarles lo que nos debían a aquellos que nos lo debían.
Y ese perdón debía de ser tan eficaz socialmente, que cada creyente ataba su alma al cumplimiento del siguiente trato: "Dios mío, perdóname el ir al infierno si es que yo perdono a quienes me deben dinero".
Recordemos que en Occidente y también en España, existía hace unas décadas la costumbre de pedir la condonación de la deuda del Tercer Mundo. Se decía que éste, el Tercer Mundo, tenía derecho a no pagar lo que debía, y nosotros, los ricos, el deber de no cobrarlo, porque eso era la ruina de esos pueblos de Africa, América Latina y Asia, y encima la habían generado gobiernos corruptos, etc.
Sin embargo, la gente cabal considera que sí se deben pagar las deudas porque si no iríamos al caos.
Colocadas así las piezas del ajedrez: las blancas bajo el lema de "hay que pagar las deudas" y las negras bajo el eslogan "lo de las deudas, depende", veamos qué hacer con la deuda de España. Pues bien, parece evidente que si optamos por pagar lo que los españoles debemos como Estado (todas las administraciones) no sólo vamos a la ruina, sino que ni siquiera conseguiríamos pagarla. Es decir, quedaríamos mal como personas no pagadoras y encima arruinadas.
Pero, ¿y si en represalia por no devolver la deuda no nos dan préstamos? Si decidimos no pagar la deuda, ¿para qué queremos préstamos si ya no tenemos deuda? Porque no olvidemos que estamos pidiendo prestado para poder ir devolviendo la deuda. UNA LOCURA.
Y éticamente ¿qué supone no devolver la deuda? Pues que por un lado salvamos a los 46 millones de españoles y por otro lado se les causa daño a cuatro particulares que tienen, siendo pocos, más millones que todos nosotros juntos.
Es decir, que esos ricachones, multimillonarios de euros y dólares, vayan al infierno porque Dios no les perdone sus pecados al no perdonar ellos a sus deudores.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
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domingo, 21 de julio de 2013
sábado, 20 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
LA COSA NOSTRA EN ESPAÑA
En una turbadora secuencia del Padrino III, el sicario Vicent Mancini le sugiere al capo Michael Corleone que incremente el número de pistoleros. A lo que éste le replica: "No necesito más matones, necesito más abogados".
En otro orden de cosas, una de las imágenes más repugnantes que la televisión escupía dias atrás, es la de un nota llamado Blesa, metido a banquero de fortuna y que, tras pasar fugazmente por el trullo, suelta entre otras perlas cultivadas, que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho. Y lo dice con inflexión altanera, satisfecho, seguro de sí mismo, protegido por la proximdad de sus abogados, y frente a una pobre mujer con un cartel en la mano que dice Contra el fraude de las Preferentes, que se desgañita con todo tipo de improperios ente la nube de reporteros que cubren la noticia. Es el retrato más desolador de la impunidad.
Durante las últimas décadas, la descomposición del sistema político ha trazado sobre el mapa de nuestro maltratado país un peculiar laberinto, que, desde la irrupción inaugural del saqueo público a manos de delincuentes disfrazados de concejales de Urbanismo, constructores y acreditados bufetes de abogados, hasta el pinchazo de la burbuja, la fechoría y el bandidaje corporativo ha ido mudando de disfraz.
De aquellos casos de corrupción y megalomanía de carnaval, de féminas rellenas de silicona y tipos con atuendo de macarra luciendo palmito por las costas españolas, hemos pasado a "personajes" con Rolex, gomina y traje con raya diplomática, con extremidades que penetran en todos los estamentos del Estado, desde la familia real hasta el chófer de un consejero de la Junta andaluza. Y lo insultante de todo ello es que semejante guiñol está ocurriendo en el mismo lugar y a la misma hora que un gran parte de la población atraviesa penurias que desconocía, o que los que llegaron a conocerla la habían olvidado.
Lo sorprendente de la corrupción y el actual estado de cosas es que viajan en sentido inverso a la historia que narra Mario Puzo en su novela. Don Vito Corleone tuvo un sueño feliz: que la próxima generación de su familia llegara a codearse con el mundo respetable. Don Vito llegó a imaginar a un hijo congresista con la influencia y el poder legal que él nunca pudo tener, ni siquiera comprar. Pero la realidad con la que algunos sueñan aquí, desde despachos y cargos supuestamente respetables, es la contraria: acabar con la respetabilidad para entrar a formar parte de una trama corrupta.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
viernes, 19 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
SIMPLICIUS Y SNOWDEN
Como ya todo el mundo está enterado, el Sr. Snowden es un estadounidense vinculado por su trabajo al indecente control que Estados Unidos está sometiendo al mundo y que no se sabe si, asqueado por lo que hacía o porque alguien le ha pagado más - con esa gente no se puede estar seguro de que nada sea limpio -, ha denunciado públicamente el espionaje al que somete su país a Europa.
Sus intentos de escapar de la ¿justicia? de su pais y alcanzar algún refugio en el mundo, han llevado a gobiernos tan ¿soberanos? como España, Francia, Italia y Portugal a negar al avión del Presidente de Bolivia, el permiso para sobrevolar sus territorios, provocando con ello un ciertamente inusual escándalo político, más grave todavía en el caso español, porlo que supone de afrenta a un hijo de La Madre Patria.
Ni sé, ni me preocupan en lo más mínimo las explicaciones que puedaan haber dado o no italianos, franceses o portugueses. Me limito a transcribir y comentar lo que he leido en un titular de prensa. Margallo, ministro de asuntos exteriores del gobierno español, se justifica y afirma que "nos dijeron que Snowden iba dentro". Como subtítulo, "El ministro español, que no aclara quién le dió la falsa información, se niega a pedir disculpas".
¿Dónde está la tan cacareada gallardía española? ¿Hasta dónde va a llegar España en su servil dependencia de Estados Unidos?.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
Como ya todo el mundo está enterado, el Sr. Snowden es un estadounidense vinculado por su trabajo al indecente control que Estados Unidos está sometiendo al mundo y que no se sabe si, asqueado por lo que hacía o porque alguien le ha pagado más - con esa gente no se puede estar seguro de que nada sea limpio -, ha denunciado públicamente el espionaje al que somete su país a Europa.
Sus intentos de escapar de la ¿justicia? de su pais y alcanzar algún refugio en el mundo, han llevado a gobiernos tan ¿soberanos? como España, Francia, Italia y Portugal a negar al avión del Presidente de Bolivia, el permiso para sobrevolar sus territorios, provocando con ello un ciertamente inusual escándalo político, más grave todavía en el caso español, porlo que supone de afrenta a un hijo de La Madre Patria.
Ni sé, ni me preocupan en lo más mínimo las explicaciones que puedaan haber dado o no italianos, franceses o portugueses. Me limito a transcribir y comentar lo que he leido en un titular de prensa. Margallo, ministro de asuntos exteriores del gobierno español, se justifica y afirma que "nos dijeron que Snowden iba dentro". Como subtítulo, "El ministro español, que no aclara quién le dió la falsa información, se niega a pedir disculpas".
¿Dónde está la tan cacareada gallardía española? ¿Hasta dónde va a llegar España en su servil dependencia de Estados Unidos?.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
martes, 16 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
CASTILLA Y LEON - Vacaciones mes de Junio - (2ª parte)
Un día cualquiera en Villavendimio.-
Oigo ruido de tractores, miro el reloj, son las 6,30 de la mañana. Me aseo, me visto para caminar, sudadera, camisa de manga corta é, imprescindible, gafas de sol.Son las 7 de la mañana, al salir de la puerta de la casa, ya el sol comienza a aparecer. Hay una brisa suave, pero aún en estas fechas algo fresca. Tomo el primer camino a la derecha a 50 mts. de mi casa, camino de tierra blanda, con algunas piedras removidas por los tractores. A la media hora de andar, ya el sol comienza a calentar. Me quedo con la sudadera únicamente. Tanto a la derecha como a la izquierda del camino las eras están sembradas, cereales, remolacha, girasoles, viñedos comenzando a perfilarse los racimos de uva; otras están en barbecho. Sobre las 9 ya el calor es fuerte, aliviado a ratos por esa brisa según los recodos del camino por donde transito. Llego a casa. Mi mujer, que ha salido sobre las 8,30 llega después mío. Ducha, desayuno (demasiado copioso, lo reconozco), y salgo a la puerta de la calle. Comienza a pasar gente para la tienda (la única del pueblo); principalmente a comprar pan, fruta, leche, patatas, es decir lo básico del día, pues en casi todas las casas hay gallinas, o conejos, o tienen huerta donde recogen tomates, pimientos, etc. con lo que apenas necesitan más para la comida del día. Para los pucheros siempre tienen a mano el embutido de los marranos, cebados y, en el invierno, hecha la matanza. El pescado o bien lo compran en el mercado de Toro, o bien a la furgoneta del pescadero que una vez a la semana pasa por el pueblo (más caro,eso sí).
Doy una vuelta por Villavendimio, saludo al alcalde (junto con sus hermanos es la empresa de albañilería del pueblo). Me acerco a ver qué trabajos están haciendo, principalmente reformas en cocheraas, fachadas, arreglo de tejados, etc. Sigo con mi recorrido visitando a varios conocidos, alguno de ellos enfermos. Paso por casa nuevamente por si hay algo que mi mujer tiene pendiente por hacer (generalmente procuro que no haya nada). A eso de las 11 de la mañana voy al "Barrero". En el barrero, una laguna que se llena con el agua de la lluvia, es una zona arbolada, con bancos donde poder sentarse a la sombra de los diversos árboles, donde hay patos a los que diaramente se les da de comer por la gente que acude allí. Alli nos reunimos 4 o 5 personas por la mañana. Como está a la entrada del pueblo, observamos los coches que pasan por la carretera. Gente de los pueblos de alrededor que vuelven a casa después de haber pasado la mañana en Toro o Zamora. Comentamos sobre los tractores que atravesando la carretera van a trabajar a las eras que están en aquella otra zona. Hablamos sobre los acontecimientos de la TV o de la radio. Pasa el tiempo, se está fenomenal, sentados a la sombra y en tan buena compañía. Sobre la 1 del mediodía se disuelve el grupo. Yo me voy a mi casa a comer, mientras los otros acuden al "Caño" que está en el otro lado del pueblo y donde se reunen la gente, mayormente de edad avanzada, y discuten, critican, hablan sobre los problemas de la zona. Hay un dicho en Villavendimio que dice que !Si en el caño no se resuelve un problema, es que éste es irresoluto!
Después de comer, es obligatorio ir al bar (el único que existe) a tomar un café. Acuden tanto gente jubilada como labradores antes de comenzar la jornada de la tarde. Se juega al dominó. Son partidas a "cara de perro" y donde, a veces, se levanta el tono de la voz.
Después del café, y mientras mi mujer anda con las faenas del fregado y ve un rato la televisión, yo salgo a dar un corto paseo. Normalmente doy la llamada allí "vuelta al tejadillo". Es un recorrido corto, de 40 a 45 minutos. Después de llegar a casa, saco una silla a la puerta de la casa, y al resguardo del sol, me pongo a leer alguno de los libros que siempre pongo dentro de la maleta de viaje. Al estar a la puerta de la casa, con las eras enfrente, normalmente para algún conocido y charlamos un poco. He de decir que mientras yo leo, mi mujer aprovecha para tomar el sol y poder lucir el moreno al volver de vacaciones.
Llega las 7 de la tarde, hora en que ambos nos vamos al bar. Es la hora de tomar una cerveza fresca. La reunión allí es con otras personas, algunas jubiladas, otras que han acabado el trabajo. También es la hora en que hablammos y discutimos, a veces, sobre la situación política, tanto en la provincia como en el resto de pais. Llega más gente, y la conversación se diversifica. Se habla sobre los problemas que han tenido en el trabajo, sobre si tal cual era es más productiva con este u otro sembrado.
Dan las 9 de la tarde y la gente poco a poco se va retirando a su casa. Nosotros hacemos lo mismo. Llegamos, cenamos, más bien frugalmente, y nuevamente sacamos las sillas y salimos a la puerta de la calle. Es costumbre pasar un rato al "fresco", y reunirse varias personas y hablar y hablar. Las mujeres de sus cosas, los hombres, solemos ser menos en número, de lo nuestro.
Ha llegado la hora de acostarme. Mañana hay que madrugar para salir otra vez a pasear por los caminos rurales.
Así acabo un día colmado de acontecimientos grandes y pequeños.
Lo escribo ya DESDE MI CALLE, que nuevamente es la calle de todos.
Un día cualquiera en Villavendimio.-
Oigo ruido de tractores, miro el reloj, son las 6,30 de la mañana. Me aseo, me visto para caminar, sudadera, camisa de manga corta é, imprescindible, gafas de sol.Son las 7 de la mañana, al salir de la puerta de la casa, ya el sol comienza a aparecer. Hay una brisa suave, pero aún en estas fechas algo fresca. Tomo el primer camino a la derecha a 50 mts. de mi casa, camino de tierra blanda, con algunas piedras removidas por los tractores. A la media hora de andar, ya el sol comienza a calentar. Me quedo con la sudadera únicamente. Tanto a la derecha como a la izquierda del camino las eras están sembradas, cereales, remolacha, girasoles, viñedos comenzando a perfilarse los racimos de uva; otras están en barbecho. Sobre las 9 ya el calor es fuerte, aliviado a ratos por esa brisa según los recodos del camino por donde transito. Llego a casa. Mi mujer, que ha salido sobre las 8,30 llega después mío. Ducha, desayuno (demasiado copioso, lo reconozco), y salgo a la puerta de la calle. Comienza a pasar gente para la tienda (la única del pueblo); principalmente a comprar pan, fruta, leche, patatas, es decir lo básico del día, pues en casi todas las casas hay gallinas, o conejos, o tienen huerta donde recogen tomates, pimientos, etc. con lo que apenas necesitan más para la comida del día. Para los pucheros siempre tienen a mano el embutido de los marranos, cebados y, en el invierno, hecha la matanza. El pescado o bien lo compran en el mercado de Toro, o bien a la furgoneta del pescadero que una vez a la semana pasa por el pueblo (más caro,eso sí).
Doy una vuelta por Villavendimio, saludo al alcalde (junto con sus hermanos es la empresa de albañilería del pueblo). Me acerco a ver qué trabajos están haciendo, principalmente reformas en cocheraas, fachadas, arreglo de tejados, etc. Sigo con mi recorrido visitando a varios conocidos, alguno de ellos enfermos. Paso por casa nuevamente por si hay algo que mi mujer tiene pendiente por hacer (generalmente procuro que no haya nada). A eso de las 11 de la mañana voy al "Barrero". En el barrero, una laguna que se llena con el agua de la lluvia, es una zona arbolada, con bancos donde poder sentarse a la sombra de los diversos árboles, donde hay patos a los que diaramente se les da de comer por la gente que acude allí. Alli nos reunimos 4 o 5 personas por la mañana. Como está a la entrada del pueblo, observamos los coches que pasan por la carretera. Gente de los pueblos de alrededor que vuelven a casa después de haber pasado la mañana en Toro o Zamora. Comentamos sobre los tractores que atravesando la carretera van a trabajar a las eras que están en aquella otra zona. Hablamos sobre los acontecimientos de la TV o de la radio. Pasa el tiempo, se está fenomenal, sentados a la sombra y en tan buena compañía. Sobre la 1 del mediodía se disuelve el grupo. Yo me voy a mi casa a comer, mientras los otros acuden al "Caño" que está en el otro lado del pueblo y donde se reunen la gente, mayormente de edad avanzada, y discuten, critican, hablan sobre los problemas de la zona. Hay un dicho en Villavendimio que dice que !Si en el caño no se resuelve un problema, es que éste es irresoluto!
Después de comer, es obligatorio ir al bar (el único que existe) a tomar un café. Acuden tanto gente jubilada como labradores antes de comenzar la jornada de la tarde. Se juega al dominó. Son partidas a "cara de perro" y donde, a veces, se levanta el tono de la voz.
Después del café, y mientras mi mujer anda con las faenas del fregado y ve un rato la televisión, yo salgo a dar un corto paseo. Normalmente doy la llamada allí "vuelta al tejadillo". Es un recorrido corto, de 40 a 45 minutos. Después de llegar a casa, saco una silla a la puerta de la casa, y al resguardo del sol, me pongo a leer alguno de los libros que siempre pongo dentro de la maleta de viaje. Al estar a la puerta de la casa, con las eras enfrente, normalmente para algún conocido y charlamos un poco. He de decir que mientras yo leo, mi mujer aprovecha para tomar el sol y poder lucir el moreno al volver de vacaciones.
Llega las 7 de la tarde, hora en que ambos nos vamos al bar. Es la hora de tomar una cerveza fresca. La reunión allí es con otras personas, algunas jubiladas, otras que han acabado el trabajo. También es la hora en que hablammos y discutimos, a veces, sobre la situación política, tanto en la provincia como en el resto de pais. Llega más gente, y la conversación se diversifica. Se habla sobre los problemas que han tenido en el trabajo, sobre si tal cual era es más productiva con este u otro sembrado.
Dan las 9 de la tarde y la gente poco a poco se va retirando a su casa. Nosotros hacemos lo mismo. Llegamos, cenamos, más bien frugalmente, y nuevamente sacamos las sillas y salimos a la puerta de la calle. Es costumbre pasar un rato al "fresco", y reunirse varias personas y hablar y hablar. Las mujeres de sus cosas, los hombres, solemos ser menos en número, de lo nuestro.
Ha llegado la hora de acostarme. Mañana hay que madrugar para salir otra vez a pasear por los caminos rurales.
Así acabo un día colmado de acontecimientos grandes y pequeños.
Lo escribo ya DESDE MI CALLE, que nuevamente es la calle de todos.
miércoles, 10 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
CASTILLA Y LEON ---Vacaciones en el mes de Junio --- (primera partes)
El capítulo primero del Don Quijote de la Mancha de MIGUEL DE CERVANTES, comienza con la archiconocida frase "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...". Yo debo aseverar que si conozco Villavendimio, partido judicial de Toro, provincia de Zamora, antigua Castilla la Vieja.
"Empiezan a susurrar las desnudas ramas de los álamos, orean llamándose unas a otras las perdices que invernan junto al caserío y vienen de noche a comer a las eras. La tierra exhalaba un olor impreciso, un poco acre. De las eras venia un aroma a vino fuerte llenando los huertos. La hierba expandía una intensa fragancia de juventud".
Mientras leía la novela "Campos Roturados" de MIJAIL A.SHOLOJOV, sentado frente a las eras, acariciándome el sol mientras una suave brisa mitigaba el calor de una tarde del mes de Junio, mi imaginación volaba hacia las estepas rusas y veía sus campos amarillentos por los cereales en vísperas de su cosecha, y me venía a la mente cómo se deberían de parecer esos campos a los que yo veía delante de mí en esa tierrra castellana. Los agricultores esperando que la cebada, un poco retrasada por las lluvias abundantes del invierno, acabe de secarse para ser cosechada. Los caminos rurales atravesando viñedos, buscando el amanecer para ser azufrados, de forma que al llegar la época de la vendimia, segunda quincena del mes de setiembre, la uva tenga la máxima calidad, tanto en peso como en azúcares. Campos de guisantes en los que las máquinas modernas cosechan, quitan las vainas, y las sacan peladas, para inmediatamente ser transportadas en camiones a las fábricas conserveras.
Madrugando para pasear me encuentro con tractores que transportan tubos para ser enganchandos a los pozos, riegan las parcelas sembradas de remolacha. Este trabajo se repite 2 o 3 veces al dia, cambiando estos tubos y llevándolos a variar de posición para que sea regado todo lo sembrado en la era.
A media tarde me reúno en el bar del pueblo con los agricultores que hacen una pausa en el trabajo, se toman una, o más, cervezas, discuten sobre la forma más o menos rentable en que se encuentra hoy en día la labranza, si la parcela aquella es mejor o peor que la otra, etc.
Llega la hora de la cena, ya se hace planes sobre el trabajo del día después. Se planifica las eras más idóneas para ser labradas, cosechadas, o simplemente vigiladas.
Así acabo un día colmado de acontecimientos grandes y pequeños, pero en todo momento disfrutando de esa vida del campo castellano, a veces bastante ingrato en su reconocimiento, mas siempre una vida noble, sincera, sencilla...UNA VIDA sin más.
DESDE MI CALLE, que deseo sea la calle de todos los trabajadores del campo.
El capítulo primero del Don Quijote de la Mancha de MIGUEL DE CERVANTES, comienza con la archiconocida frase "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...". Yo debo aseverar que si conozco Villavendimio, partido judicial de Toro, provincia de Zamora, antigua Castilla la Vieja.
"Empiezan a susurrar las desnudas ramas de los álamos, orean llamándose unas a otras las perdices que invernan junto al caserío y vienen de noche a comer a las eras. La tierra exhalaba un olor impreciso, un poco acre. De las eras venia un aroma a vino fuerte llenando los huertos. La hierba expandía una intensa fragancia de juventud".
Mientras leía la novela "Campos Roturados" de MIJAIL A.SHOLOJOV, sentado frente a las eras, acariciándome el sol mientras una suave brisa mitigaba el calor de una tarde del mes de Junio, mi imaginación volaba hacia las estepas rusas y veía sus campos amarillentos por los cereales en vísperas de su cosecha, y me venía a la mente cómo se deberían de parecer esos campos a los que yo veía delante de mí en esa tierrra castellana. Los agricultores esperando que la cebada, un poco retrasada por las lluvias abundantes del invierno, acabe de secarse para ser cosechada. Los caminos rurales atravesando viñedos, buscando el amanecer para ser azufrados, de forma que al llegar la época de la vendimia, segunda quincena del mes de setiembre, la uva tenga la máxima calidad, tanto en peso como en azúcares. Campos de guisantes en los que las máquinas modernas cosechan, quitan las vainas, y las sacan peladas, para inmediatamente ser transportadas en camiones a las fábricas conserveras.
Madrugando para pasear me encuentro con tractores que transportan tubos para ser enganchandos a los pozos, riegan las parcelas sembradas de remolacha. Este trabajo se repite 2 o 3 veces al dia, cambiando estos tubos y llevándolos a variar de posición para que sea regado todo lo sembrado en la era.
A media tarde me reúno en el bar del pueblo con los agricultores que hacen una pausa en el trabajo, se toman una, o más, cervezas, discuten sobre la forma más o menos rentable en que se encuentra hoy en día la labranza, si la parcela aquella es mejor o peor que la otra, etc.
Llega la hora de la cena, ya se hace planes sobre el trabajo del día después. Se planifica las eras más idóneas para ser labradas, cosechadas, o simplemente vigiladas.
Así acabo un día colmado de acontecimientos grandes y pequeños, pero en todo momento disfrutando de esa vida del campo castellano, a veces bastante ingrato en su reconocimiento, mas siempre una vida noble, sincera, sencilla...UNA VIDA sin más.
DESDE MI CALLE, que deseo sea la calle de todos los trabajadores del campo.
martes, 9 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
SABADO SABADETE
Nunca me gustó aquello del sábado sabadete, en principio, porque las camisas nuevas me las pongo cuando es menester y mis éxtasis se hallan más allá del bien y del mal. Tampoco hago caso a eso de la diversión por decreto. Gozo cuando puedo y quiero, sin que la autoridad me imponga fechas y horarios. Soy rebelde con causa. Quizá sea un tipo raro. Y no es cuestión de que uno ya tenga más tiempo pretérito, gastado, que porvenir; desde niño pregunté tanto lo que entendía como lo que no comprendía. De mayor, adelgazan las virtudes y engordan los defectos.
Ahora, me limito a observar la "alegría" de los jóvenes en las fiestas que proliferan por toda la geografía ibérica, y me pregunto si en esas almas juveniles hierve la rebeldía, si cuestionan el sistema democrático, si piensan en su futuro, si respetan lo público o sólo aman los que les pertenece, si son ciudadanos o tan sólo vecinos, si, para ser más claro, se preocupan por el estado de sus ciudades, sus pueblos, si saben quién o quienes son los responsables de la deriva que, ha tiempo, inciaron llevándoles hacia el abismo, si esta cuesta abajo económica, social y cultural hallará un punto de inflexión o no hay ya remedio.
Veo color y mucha vida entre los jóvenes por estas fechas. Me encantaría que alcohol y las malas hierbas quedasen fuera de sus políticas lúdicas. Exigo a esa juventud que, después de las fiestas, se coloque peto y espaldar y ejerzan de caballeros para transformar y cambiar ese caciquismo barato, humillante, anacrónico que los asfixia, que los obliga a buscarse la vida en otros lugares. Porque si ellos, sus tiernas almas, se quedan sólo en la juerga y el cachondeo, todo seguirá tal cual; depresión demográfica, ansiedad cultural y hambre para almorzar en la mesa.
La gente de mi generación reflexionaba:primero, mostraron rebeldía contra el sistema y, después, si todo iba bien, amaba... aunque tocase en sábado sabadete y la camisa fuera vieja, la de siempre, la que aún nos dura en el interior de nuestro cerebro. Ahora bien, reconozco que nosotros también miccionábamos, pero no en el retrete de la vía pública.
Lo escribo a la vuelta de vacaciones y observando las fiestas en ésta época veraniega, DESDE MI CALLE, que es la calle de todos, y, en estas fechas, sobre todo de la juventud.
Nunca me gustó aquello del sábado sabadete, en principio, porque las camisas nuevas me las pongo cuando es menester y mis éxtasis se hallan más allá del bien y del mal. Tampoco hago caso a eso de la diversión por decreto. Gozo cuando puedo y quiero, sin que la autoridad me imponga fechas y horarios. Soy rebelde con causa. Quizá sea un tipo raro. Y no es cuestión de que uno ya tenga más tiempo pretérito, gastado, que porvenir; desde niño pregunté tanto lo que entendía como lo que no comprendía. De mayor, adelgazan las virtudes y engordan los defectos.
Ahora, me limito a observar la "alegría" de los jóvenes en las fiestas que proliferan por toda la geografía ibérica, y me pregunto si en esas almas juveniles hierve la rebeldía, si cuestionan el sistema democrático, si piensan en su futuro, si respetan lo público o sólo aman los que les pertenece, si son ciudadanos o tan sólo vecinos, si, para ser más claro, se preocupan por el estado de sus ciudades, sus pueblos, si saben quién o quienes son los responsables de la deriva que, ha tiempo, inciaron llevándoles hacia el abismo, si esta cuesta abajo económica, social y cultural hallará un punto de inflexión o no hay ya remedio.
Veo color y mucha vida entre los jóvenes por estas fechas. Me encantaría que alcohol y las malas hierbas quedasen fuera de sus políticas lúdicas. Exigo a esa juventud que, después de las fiestas, se coloque peto y espaldar y ejerzan de caballeros para transformar y cambiar ese caciquismo barato, humillante, anacrónico que los asfixia, que los obliga a buscarse la vida en otros lugares. Porque si ellos, sus tiernas almas, se quedan sólo en la juerga y el cachondeo, todo seguirá tal cual; depresión demográfica, ansiedad cultural y hambre para almorzar en la mesa.
La gente de mi generación reflexionaba:primero, mostraron rebeldía contra el sistema y, después, si todo iba bien, amaba... aunque tocase en sábado sabadete y la camisa fuera vieja, la de siempre, la que aún nos dura en el interior de nuestro cerebro. Ahora bien, reconozco que nosotros también miccionábamos, pero no en el retrete de la vía pública.
Lo escribo a la vuelta de vacaciones y observando las fiestas en ésta época veraniega, DESDE MI CALLE, que es la calle de todos, y, en estas fechas, sobre todo de la juventud.
lunes, 8 de julio de 2013
DESDE MI CALLE
HEDONISMO Y COITO
(Artículo aparecido en EL DIA de ZAMORA.es)
"El varón del Homo Sapiens es, en esencia, un ser hedonista: si no conociese el éxtasis durante el coito, desdeñaría la cópula con cualquier mujer. La fémina del Homo Sapìens es, esencialmente, masoquista: puede que sea anorgásmica, pero aún así hará el amor para perpetuar la especie, a sabiendas de que parirá con dolor.
Hay ciudades muy femeninas: parece que les va la marcha de sufrir despoblamientos, carencias culturales extraordinarias, humillaciones de de los Gobiernos, bien sean Autonómicos o del Estado, fuese quien fuere el Gobierno de turno. Algunas celebran como gran fiesta anual la Semana Santa, recuerdo de un martirio brutal, inefable, cruel. Gozan, pues, con una muerte, y nada menos que la de un ser divino. Enfatizo lo expresado tirando de las Ferias y Fiestas de San Pedro, que se celebran en honor de un santo pusilánime, que, además, guarda las puertas del hedonismo eterno, es decir, del goce sin tiempo.
Si no existiese el clímax en el cuerpo del varón, ha tiempo que el género humano habría desaparecido de la faz de la tierra. De ahí el deleite en el fornicio. La mujer ama, cierto, el placer, pero resulta un sentimiento secundario: lo importante es la reproducción, aunque exista el peligro de alcanzar la muerte cuando sólo busca dar más vida. La hembra es, pues, un ser superior, al macho del Homo Sapiens, ha hecho del dolor placer y, de la muerte, vida. El hombre sólo posee fuerza, incluso, a veces, debe tomar "estimulantes", pura química, para alcanzar mayor potencia. Cabeza sin seso."
(Artículo aparecido en EL DIA de ZAMORA.es)
"El varón del Homo Sapiens es, en esencia, un ser hedonista: si no conociese el éxtasis durante el coito, desdeñaría la cópula con cualquier mujer. La fémina del Homo Sapìens es, esencialmente, masoquista: puede que sea anorgásmica, pero aún así hará el amor para perpetuar la especie, a sabiendas de que parirá con dolor.
Hay ciudades muy femeninas: parece que les va la marcha de sufrir despoblamientos, carencias culturales extraordinarias, humillaciones de de los Gobiernos, bien sean Autonómicos o del Estado, fuese quien fuere el Gobierno de turno. Algunas celebran como gran fiesta anual la Semana Santa, recuerdo de un martirio brutal, inefable, cruel. Gozan, pues, con una muerte, y nada menos que la de un ser divino. Enfatizo lo expresado tirando de las Ferias y Fiestas de San Pedro, que se celebran en honor de un santo pusilánime, que, además, guarda las puertas del hedonismo eterno, es decir, del goce sin tiempo.
Si no existiese el clímax en el cuerpo del varón, ha tiempo que el género humano habría desaparecido de la faz de la tierra. De ahí el deleite en el fornicio. La mujer ama, cierto, el placer, pero resulta un sentimiento secundario: lo importante es la reproducción, aunque exista el peligro de alcanzar la muerte cuando sólo busca dar más vida. La hembra es, pues, un ser superior, al macho del Homo Sapiens, ha hecho del dolor placer y, de la muerte, vida. El hombre sólo posee fuerza, incluso, a veces, debe tomar "estimulantes", pura química, para alcanzar mayor potencia. Cabeza sin seso."
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