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lunes, 26 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
LIBERTAD
Según la Wikipieda la definición de libertad es la siguiente:
"Libertad es la capacidad del ser humano para obrar según su propia voluntad a lo largo de su vida. Por lo cual éste es responsable de sus actos".
La RAE nos la describe como "el estado de libertad define la situación, circunstancia o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva".
Otra acepción del término nos dice: "Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuánto no se oponga a las leyes y a las buenas costumbres".
Según mi pobre y modesta opinión, es el poder realizar lo que gustes, sin llegar a coartar la libertad de los demás. Pero realmente ¿somos libres? Desde luego (se supone) que los tiempos de la esclavitud se terminaron, pero.. Cuando nacemos somos dependientes de nuestro progenitores, al independizarnos pasamos a depender de nuestra cartera y la cantidad de billetes que poseamos. A parte de unos pocos, a los que sus progenitores les dieron una dote paara solucionarles la vida, la inmensa mayoría de los mortales que se independizan, han de depender de un jefe, hacerse su propio negocio, delinquir, etc. para tener unos ingresos permanentes, porque sin ellos es poco menos que imposible subsistir en esta sociedad. Pero además, no basta con tener ingresos para sostenernos nosotros mismos, también hay que aportar una importante parte de nuestros ingresos para mantener el funcionamiento del estado. Si conseguimos comprar un coche, hay que pagar impuestos, si compramos una casa, hay que pagar impuestos; pero no basta con pagar unos determinados impuestos en la compra, con eso no basta, que también se pagan, hay que pagarlos durante toda la vida.
La voraz máquina estatal, cada vez pide más al ciudadano, coarta más la libertad, aumenta los impuestos... Hemos llegado a un punto ( y sigue aumentando ) en que si bien comprendo que haya que pagar impuestos por compar unos pendientes, por ejemplo, no entiendo que paguemos impuestos por comprar un medicamento ¿Será que nos medicamos por placer? Entiendo que paguemos impuestos por comprar caviar, por ejemplo, pero no entiendo que se pague impuestos por comprar una barra de pan.
Hablemos de las leyes, ese grueso y justo enorme libro, que nos dice lo que podemos hacer y no podemos hacer. Si los abogados no lo saben de memoria, ¿cómo puede el ciudadano de a pie saber lo que puede o no puede hacer si es completamente imposible conocer las leyes? La justicia es igual para todos, pero el que acude a la justicia gratuita (generalmente) recibe la ayuda (si tiene derecho a él) de un letrado mal pagado y con un millar de casos acumulados. El que tiene su propio equipo de abogados (tendrá la misma justicia?
Libertad, sería vivir en el monte, hacerse una agricultura y ganadería autosuficiente. Pero aún tambien entonces seríamos esclavos del clima, o de las enfermedades que pudiera adquirir nuestra hipotética granja.
Entonces, pregunto yo ¿EXISTE LA LIBERTAD?
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
domingo, 25 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
DESEMPOLVAR LA ILUSION
A pesar de estar bien atrapados en el doble fenómeno del letargo y el bullicio veraniego, la desilusión siempre está al acecho. Puntualmente, la catástrofe ferroviara en Santiago supuso un auténtico bajón colectivo, paliado únicamente por las muestras de solidariedad de la buena gente.
Si hablamos de microeconomía, es decir, la única economía que nos toca de cerca a la mayoría está que arde. No merece la pena repetir, por conocidas, las calamidades que nos afectan, en mayor o menor medida. Y, simultáneamente, los grotescos espectáculos de hipocresía y corrupción, ofrecidos por toda clase de autoridades sean institucionales, políticas, económicas, religiosas, etc. que parecen haberse instalado con vocación de perpetuidad.
Y sin embargo, la vida sigue. Se ve que hay gente capaz de desempolvar la ilusión, incluso en los calamitosos escenarios de los que sólo se libra, aparentemente al menos, la eterna minoría de listillos.
Sí que había ilusión, alegría y satisfacción, por ejemplo, entre quienes derrocharon solidariedad en Santiago. También la hay dentro de la mayoría de las familias en las que una ayuda mutua generosa está salvando muchas situaciones agónicas. Y entre quienes apoyan desinteresadamente a la diversidad de ONG, plataformas de apoyo de todo tipo, etc. ¿Por qué acabaremos siempre sacando lo mejor de nosotros mismos ante las desgracias, sobre todo ajenas? ¿No podríamos actuar un poquito antes en las que, de un modo u otro, se pueden prevenir sin esperar a oir los lamentos? ¿Se está haciendo todo lo posible, a todos los niveles, para acabar con la crisis económica de nuestros dolores?
No puedo evitar el hacerme la misma pregunta: ¿Cómo convencer a las élites acaparadoras de dinero y poder, de las ventajas de frenar su ilimitada ambición individualista y acercarse al placer inigualable que brota de la solidariedad?
Yo les animaría a que no esperen a ver cómo se nos perfora la úlcera de estómago al leer las cifras que perciben al año unos cuantos de ellos. Me cuesta entender qué se puede hacer con uno, dos, cinco y más millones de euros al año, además de aparcar una buena parte en paraisos fiscales ¿Qué nos lo cuenten, por favor, please, a ver si logramos descifrar el enigma del vacío, o mejor, de la insustancialidad del ser, en medio de la abundancia del tener? ¿Podría servirnos de guía la errática trayectoria de la familia real española? Por poner un ejemplo.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
A pesar de estar bien atrapados en el doble fenómeno del letargo y el bullicio veraniego, la desilusión siempre está al acecho. Puntualmente, la catástrofe ferroviara en Santiago supuso un auténtico bajón colectivo, paliado únicamente por las muestras de solidariedad de la buena gente.
Si hablamos de microeconomía, es decir, la única economía que nos toca de cerca a la mayoría está que arde. No merece la pena repetir, por conocidas, las calamidades que nos afectan, en mayor o menor medida. Y, simultáneamente, los grotescos espectáculos de hipocresía y corrupción, ofrecidos por toda clase de autoridades sean institucionales, políticas, económicas, religiosas, etc. que parecen haberse instalado con vocación de perpetuidad.
Y sin embargo, la vida sigue. Se ve que hay gente capaz de desempolvar la ilusión, incluso en los calamitosos escenarios de los que sólo se libra, aparentemente al menos, la eterna minoría de listillos.
Sí que había ilusión, alegría y satisfacción, por ejemplo, entre quienes derrocharon solidariedad en Santiago. También la hay dentro de la mayoría de las familias en las que una ayuda mutua generosa está salvando muchas situaciones agónicas. Y entre quienes apoyan desinteresadamente a la diversidad de ONG, plataformas de apoyo de todo tipo, etc. ¿Por qué acabaremos siempre sacando lo mejor de nosotros mismos ante las desgracias, sobre todo ajenas? ¿No podríamos actuar un poquito antes en las que, de un modo u otro, se pueden prevenir sin esperar a oir los lamentos? ¿Se está haciendo todo lo posible, a todos los niveles, para acabar con la crisis económica de nuestros dolores?
No puedo evitar el hacerme la misma pregunta: ¿Cómo convencer a las élites acaparadoras de dinero y poder, de las ventajas de frenar su ilimitada ambición individualista y acercarse al placer inigualable que brota de la solidariedad?
Yo les animaría a que no esperen a ver cómo se nos perfora la úlcera de estómago al leer las cifras que perciben al año unos cuantos de ellos. Me cuesta entender qué se puede hacer con uno, dos, cinco y más millones de euros al año, además de aparcar una buena parte en paraisos fiscales ¿Qué nos lo cuenten, por favor, please, a ver si logramos descifrar el enigma del vacío, o mejor, de la insustancialidad del ser, en medio de la abundancia del tener? ¿Podría servirnos de guía la errática trayectoria de la familia real española? Por poner un ejemplo.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
sábado, 24 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
R.I.P. POR UN BECARIO
Si el mejor trabajador es un trabajador muerto, no cabe duda de que, en estos momentos, la CEOE estará disparando las salvas de honor en el entierro del becario Moritz Erhardt, el joven alemán que palmó con 21 años después de acumular 72 horas de trabajo ininterrumpido para conseguir un puesto en la plantilla de un banco de Londres.
Tras liberarnos del Todo por la patria, la Confederación de Empresarios Españoles quiere dirigirnos con paso marcial hacia Todo por la empresa, a la que, según parece, debemos no sólo el sustento sino también la vida. Eso lo tenía muy claro el pobre Moritz que aspiraba a ser un priviligiado con un puesto estable y seguro médico, y no se conformaba con un minijob o el contrato de "cero horas", por el cual debes sentarte en una silla a la puerta de la compañía por si te necesitan media mañana cuando alguna de las empleadas o empleados tiene que salir a dar a luz o a operarse de un cáncer y volver a la tarde.
Los hijos de la Gran Bretaña que alberga la City londinense han dicho que el objetivo de contratar becarios en esas condiciones es que "les conozcamos para ver si encajan en la caja !Uy perdón! quise decir en la empresa". Y por eso no se sienten responsables de las horas que la gente decide "voluntariamente" pasar en la oficina. El becario Erhardt ha tenido suerte por morir al inicio de su carrera. Dada su personalidad encajaría perfectamente con ese perfil de trabajador que llega el primero a la oficina y se marcha el último, lo que hace que salga de casa antes de que se levante su familia y regrese depués que se hayan acostado. Si algún día le diera un ataque al corazón en su despacho, es posible que pasasen semanas antes de que nadie se enterara.
Ahora descansa en paz, pero sin paro.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
viernes, 23 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
EL MIEDO Y LA COBARDIA DE RAJOYEn un programa de televisión piden a un politólogo afamado una descripción psicológica de Mariano Rajoy. Expresa como premisa que ser inteligente o listo no es condición para ser un buen gobernante, que en general los inteligentes tienen valores para otros objetivos o profesiones, pero que para ser político hay que descartar la inteligencia como un elemento de riesgo. Que para apoyar sus puntos de vista ya tiene la Administración General.
El político tiene que tener principalmente coraje y decisión y saberse rodear de asesores eficaces a los que tiene que mandar, sin que tenga ningún inconveniente en despedirle si se extralimita o le adula en exceso. No puede ser cobarde porque cada día tiene que tomar decisiones que van a producir dolores a algunos. Pero no puede dejar de analizar las consecuenciaas humanas de sus decisiones.
Un presidente no se puede escudar en una televisión de plasma a la hora de comparecer ante los periodistas para que no le pregunten o le repregunten. Tiene que faltarle tiempo para dar todas las explicaciones a la comunidad sobre la actuación delictiva de miembros de su partido y si es el caso, las suyas por acción u omisión. No puede mostrarse nervioso ni temeroso cuando tiene que reunirse con sus partinaires extranjeros. Y defender sus puntos de vista con vigor ante las autoridades financieras de la UE.
Rajoy no tiene coraje para enfrentarse a la tremenda humillación a la que se le está sometiendo a la población española por parte de los organismos comunitarios. Que seis millones de parados son personas que sufren, no números. Debe comprender que formamos parte de un club en el que hay obligaciones que cumplir, pero también derechos. Pareece que le da vergüenza exigirlos. Que no se puede admitir tanto paternalismo por parte de los paises ricos ni mostrar miedo a tomar decisiones que nos enfrenten a los que son ricos en defensa de nuestros derechos. Que el miedo es una reacción irracional que lleva a la cobardía paralizante. Que sepa que tiene bazas importantes para jugar, pero que tiene que tener coraje para mantener la mirada sin avergonzarse.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
jueves, 22 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
AMISTAD Y POLITICA
Tengo pocos amigos é innumerables conocidos. No tengo amantes ni queridas. Y si las hubiere, tampoco las presentaría en sociedad. Es feo hablar de amor con quien no ama. Es hermoso hacer el amor a quien te ama.
Echo de menos un amigo del alma ocupando cargo político. Un compañero de la infancia, un cómplice de canteas, rescates, partidos de fútbol y guateques, que tuviese mando en plaza. Y este ataque de sinceridad nada tiene que ver con el neopotismo, con sacar provecho económico de la amistad, más bien por comprobar cómo cambia la persona cuando deja su profesión, si la tuviere, a cualquier puesto de la administración pública. Carezco de pruebas para asegurar que Fulano de Tal, senador durante dos legislaturas, se ha convertido en Zutano de Cual desde que ocupa sillón en la Cámara Alta. Ahora bien, intuyo que, tal cual se gobierna la política interna de los partidos, si quieres mantener el tipo, la primera obligación contigo mismo, es no fiarte de nadie, aún menos del que te abraza, estrecha entre sus brazos y te loa sin venir a cuento: !"Cumbre, presidente"! !"Genial, ministra"! Sin duda el enemigo habita en tu propio partido. El tumor siempre devora tus órganos vitales, nunca los de tu hermano, madre o padre.
Conozco a una persona, que lleva un tiempo dedicada a la política, pero que pudiera vivir, como ya lo demostró, sin la res pública (eso si, perdería cierta dosis de vanidad), con la que siempre, sin saber por qué, mantuve una relación de sinceridad como si se tratase de un amigo del alma, de la infancia. Yo creo (raro en mí) en esa persona, aunque sus acciones políticas me hayan llegado a disgustar y sus "amistades" me resultasen antiestéticas y amorales. Se dijo: "Por sus hechos los conoceréis". Si el aserto responde a la verdad, convencido estoy de que es buena gente, mejor que yo, que casi nunca ha hecho nada por nadie. Entonces, quién soy yo para juzgar al político. No puedo lanzar la última piedra sobre la cabeza de ese ser humano.
Confieso no obstante, que me habría gustado ser su amigo antes de que mordiese la manzana de la política.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
Tengo pocos amigos é innumerables conocidos. No tengo amantes ni queridas. Y si las hubiere, tampoco las presentaría en sociedad. Es feo hablar de amor con quien no ama. Es hermoso hacer el amor a quien te ama.Echo de menos un amigo del alma ocupando cargo político. Un compañero de la infancia, un cómplice de canteas, rescates, partidos de fútbol y guateques, que tuviese mando en plaza. Y este ataque de sinceridad nada tiene que ver con el neopotismo, con sacar provecho económico de la amistad, más bien por comprobar cómo cambia la persona cuando deja su profesión, si la tuviere, a cualquier puesto de la administración pública. Carezco de pruebas para asegurar que Fulano de Tal, senador durante dos legislaturas, se ha convertido en Zutano de Cual desde que ocupa sillón en la Cámara Alta. Ahora bien, intuyo que, tal cual se gobierna la política interna de los partidos, si quieres mantener el tipo, la primera obligación contigo mismo, es no fiarte de nadie, aún menos del que te abraza, estrecha entre sus brazos y te loa sin venir a cuento: !"Cumbre, presidente"! !"Genial, ministra"! Sin duda el enemigo habita en tu propio partido. El tumor siempre devora tus órganos vitales, nunca los de tu hermano, madre o padre.
Conozco a una persona, que lleva un tiempo dedicada a la política, pero que pudiera vivir, como ya lo demostró, sin la res pública (eso si, perdería cierta dosis de vanidad), con la que siempre, sin saber por qué, mantuve una relación de sinceridad como si se tratase de un amigo del alma, de la infancia. Yo creo (raro en mí) en esa persona, aunque sus acciones políticas me hayan llegado a disgustar y sus "amistades" me resultasen antiestéticas y amorales. Se dijo: "Por sus hechos los conoceréis". Si el aserto responde a la verdad, convencido estoy de que es buena gente, mejor que yo, que casi nunca ha hecho nada por nadie. Entonces, quién soy yo para juzgar al político. No puedo lanzar la última piedra sobre la cabeza de ese ser humano.
Confieso no obstante, que me habría gustado ser su amigo antes de que mordiese la manzana de la política.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
miércoles, 21 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
FUTBOL, MOROSO PROFESIONAL
Ni Gibraltar ni Egipto, la noticia es una vez más la nueva liga de fútbol. Como en años anteriores no solía ser habitual el fútbol tempranero resulta más llamativo que la radio/televisión copen nuestros sentidos en plena canícula agosteña en goles/árbitros y sobre todo fichajes. Fichajes sonados y astronómicamente caros - decenas de millones de euros - como si el país estuviera para tirar cohetes. O tal vez sí, porque quizás lo que realmente guste sea tirar cohetes.
Evidentemente no todos compran como los poderosos madrí/barça, omnipresentes en todos los medios de comunicación, para cuyos comentaristas los demás equipos casi ni existen o son meras comparsas. Con ser disparatados estos fichajes muchimillonarios, si quienes compran tuvieran "cash" efectivo y gastaran de lo suyo y no a crédito, que alguien avala ( Bankia por ejemplo), la misma entidad rescatada a escote popular, que a tantos ha escamoteado sus ahorros y a tantos otros ha negado créditos que sí otorga a morosos equipos de fútbol.
Sí, cualificados morosos con Hacienda a la que los equipos de fútbol profesional adeudan centenares de millones de euros en impuestos que no han pagado y que hasta es posible que cualquier año de éstos se les condone en aras del pan y circo. Nada extraño por cierto, porque ya se hizo anteriormente.
Además, no sólo Hacienda es acreedora de estos morosos profesionales, porque a la cola de los millones impagados está la Seguridad Social. Hacienda y SS que embargan fulminantemente al pequeño empresario por el impago del IVA, o al ciudadano/a del común por cualquier pequeña deuda fiscal. Aquí la lógica matemática/financiera se atropella, porque quien más cede más gasta y es al tiempo quien más crédito merece: barra libre, porque dicen ser inversión segura, al parecer más que el ciudadano/a al que desahucian su vivienda, o al pequeño empresario al que niegan el dinero que ellos recibieron en su rescate europeo con aval público.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
martes, 20 de agosto de 2013
DESDE MI CALLE
LA DIFICULTAD DE LOS JOVENES PARA GANARSE HOY LA VIDA
Ganarse la vida nunca fué fácil para determinadas personas, sobre todo para aquellas que han sido criadas con dificultades económicas. Para empezar, no han tenido el mismo acceso a la educación que otras y la mayoría tuvieron que migrar en busca de otros horizontes, empezar de cero, en otro habitat, de cultura a veces muy distinta a la naciente, entablar relaciones nuevas, con la mirada puesta en la supervivencia, no es nada fácil y conlleva cierto riesgo.
Aprovechando la actual crisis también han aumentado los engaños. Una de las principales hipocresías del mundo contemporáneo está siendo la rebaja de sueldos. Hay salarios tan ínfimos que no pueden devaluarse más. Y aún más si eres joven, aunque tengas todos los títulos del mundo. Resulta vergonzoso que no se respeten ni los salarios mínimos y los empleos en precario se consideren como empleos adecuados (o decentes), cuando lo que se oferta es un mercado que explota como jamás al trabajador, convertido en la mayoría de las veces en un instrumento de lucro, sin derecho a nada o a casi nada. Por lo que se refiere al marco de las relaciones laborales no existe nada más que en las leyes. Puro cuento. Igualmente se lo ha cargado la crisis financiera. La sociedad no ve nada más que por los ojos de la economía, y no sólo está a su servicio, se arrastra si es menester. Por eso es tan complicado fortalecer una cultura de convivencia y de desarrollo colectivo. cada uno mira para sí (y para los suyos).
Ciertamente, uno necesita ganarse la vida como siempre, pero los jóvenes, mal que nos pese, siguen estando marginados, y lo están en la medida en que no se cuenta con ellos, pudiendo ser colaboradores valiosos. Ya es hora de que dejemos de hablar de crisis (me aburre) y contemos más con el alma joven (son al menos más divertidos), ellos no son el problema, y quizás sí la solución a ese ansiado cambio. Se precisan otros estilos de vida, otros modos de hacer y es el espíritu juvenil el único que puede llevarlo a buen término. En un mundo como el presente esto es fundamental para solidarizarse con los demás, para reconocer opiniones divergentes, para resolver conflictos. ¿Se imaginan un país sin jóvenes? Todo caminaría sin entusiasmo. Necesitamos que las juventudes trabajen a pleno rendimiento en sus puestos de trabajo y también en plena calle, reinvidicando un mundo más justo, así como en los centros de estudio formándose. Son nuestra luz, nuestra acción y reacción a un mundo tan diverso como disperso, nuestro estado de ánimo frente al desánimo que nos circunda. Están en la edad de los sueños posibles, de la ausencia de egoismos, de los excesos de donación, de la mirada limpia y del genio vivo. No les cortemos las alas. Requerimos su empuje entre nosotros.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
Ganarse la vida nunca fué fácil para determinadas personas, sobre todo para aquellas que han sido criadas con dificultades económicas. Para empezar, no han tenido el mismo acceso a la educación que otras y la mayoría tuvieron que migrar en busca de otros horizontes, empezar de cero, en otro habitat, de cultura a veces muy distinta a la naciente, entablar relaciones nuevas, con la mirada puesta en la supervivencia, no es nada fácil y conlleva cierto riesgo.
Aprovechando la actual crisis también han aumentado los engaños. Una de las principales hipocresías del mundo contemporáneo está siendo la rebaja de sueldos. Hay salarios tan ínfimos que no pueden devaluarse más. Y aún más si eres joven, aunque tengas todos los títulos del mundo. Resulta vergonzoso que no se respeten ni los salarios mínimos y los empleos en precario se consideren como empleos adecuados (o decentes), cuando lo que se oferta es un mercado que explota como jamás al trabajador, convertido en la mayoría de las veces en un instrumento de lucro, sin derecho a nada o a casi nada. Por lo que se refiere al marco de las relaciones laborales no existe nada más que en las leyes. Puro cuento. Igualmente se lo ha cargado la crisis financiera. La sociedad no ve nada más que por los ojos de la economía, y no sólo está a su servicio, se arrastra si es menester. Por eso es tan complicado fortalecer una cultura de convivencia y de desarrollo colectivo. cada uno mira para sí (y para los suyos).
Ciertamente, uno necesita ganarse la vida como siempre, pero los jóvenes, mal que nos pese, siguen estando marginados, y lo están en la medida en que no se cuenta con ellos, pudiendo ser colaboradores valiosos. Ya es hora de que dejemos de hablar de crisis (me aburre) y contemos más con el alma joven (son al menos más divertidos), ellos no son el problema, y quizás sí la solución a ese ansiado cambio. Se precisan otros estilos de vida, otros modos de hacer y es el espíritu juvenil el único que puede llevarlo a buen término. En un mundo como el presente esto es fundamental para solidarizarse con los demás, para reconocer opiniones divergentes, para resolver conflictos. ¿Se imaginan un país sin jóvenes? Todo caminaría sin entusiasmo. Necesitamos que las juventudes trabajen a pleno rendimiento en sus puestos de trabajo y también en plena calle, reinvidicando un mundo más justo, así como en los centros de estudio formándose. Son nuestra luz, nuestra acción y reacción a un mundo tan diverso como disperso, nuestro estado de ánimo frente al desánimo que nos circunda. Están en la edad de los sueños posibles, de la ausencia de egoismos, de los excesos de donación, de la mirada limpia y del genio vivo. No les cortemos las alas. Requerimos su empuje entre nosotros.
DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.
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