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miércoles, 3 de diciembre de 2014

EN MI RINCON




LA ESPOSA DEL REY




!Escucha, hija mía, y presta atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prenderá de tu hermosura.

Él es tu señor: inclínate ante él;
la ciudad de Tiro vendrá con regalos
y los grandes del pueblo buscarán tu favor.

Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado es llevada ante el rey.

Las vírgenes van detrás, su compañeras las guían;
con gozo y alegría entran al palacio real.

Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,
y los pondrás como príncipes por toda la tierra.

Yo haré célebre tu nombre 
por todas las generaciones
por eso, los pueblos, te alabarán eternamente.





martes, 2 de diciembre de 2014

PASTORAL: SANTO DEL DIA




SAN FRANCISCO JAVIER
(1506-1552)


Misionero por vocación, nació en el castillo de Javier (Navarra).Estudió en Sangüesa y París (conde coincidió con san Ignacio de Loyola en el colegio de Santa Bárbara). A los veintitres años es ya catedrático de Filosofía.

Su vida sólo puede resumirse en sus viajes a Extremo Oriente; pasando por la India; en Goa combatió la deportación escandalosa de los cristianos y difundió el Evangelio por toda la región; predicó en las Molucas; en Ceilán convirtió a un gran número de gentes; de Japón se libró de ser decapitado por muy poco, hasta llegar a China, donde su labor evangelizadora es de resaltar: "de que me sirve ganar todo el mundo, ser el primero, si es con detrimento de mi alma".

La meta del jesuita siempre fué China, pero nada más llegar allí cayó enfermo de fiebre y murió.

Es considerado cofundador de la Compañía de Jesús con san Ignacio de Loyola.

Se le representa con el hábito congregacional, crucifijo en la mano, con un cangrejo en la playa, ante un indio arrodillado, curando leprosos, predicando o bautizando y en general en escenas taumatúrgicas.

Patrono de los misioneros, navegantes, jesuitas, y de Navarra.

Invocado contra la peste, el granizo, los viajes por mar, y para una muerte digna.

EN MI RINCON



MITOS Y LEYENDAS

La taza de té




Es conocida la historia de Nan-in, un Maestro japonés que vivió en la era Meiji, y lo que le sucedió con un profesor universitario que fué a visitarlo intrigado por la afluencia de jóvenes que acudían al jardín del Maestro.

Nan-in era admirado por su sabiduría, por su prudencia y por la sencillez de su vida, a pesar de haber sido en su juventud un personaje que había brillado en la Corte. Aceptaba en silencio que algunos se sentaran con él al caer de la tarde, pero no debía importunarlo después de la meditación. Entonces, parecía algo serio y hasta tosco, pero no era más que la necesaria readaptación mientras trabajaba en su jardín, pelaba patatas o remendaba la ropa.

El prestigioso profesor se hizo anunciar con antelación haciendo saber que no disponía de mucho tiempo, pues tenía que regresar a sus tareas en la universidad.

Cuando llegó, saludó al Maestro y, sin más preámbulos, le preguntó por el Zen. Nan-in le ofreció el té y se lo sirvió con toda la calma del mundo. Y aunque la taza del visitante ya estaba llena, el Maestro siguió vertiéndolo. El profesor vió que el té se derramaba y ya no pudo contenerse.

-- ¿Pero no se da cuenta que está completamente llena? !Ya no cabe ni una gota más!

-- Al igual que ésta taza, respondió Nan-in, sin perder la compostura ni abandonar su amable sonrisa, usted está lleno de sus opiniones. ¿Cómo podría mostrarle el camino del Zen si primero no vacía su taza?

Airado, el profesor se levantó y con una mera inclinación de cabeza se despidió sin decir palabra.

Mientras el Maestro recogía la taza y limpiaba el suelo, un joven se acercó para ayudarle.

-- Maestro ! cuánta suficiencia! Qué dificil debe ser para los letrados comprender la sencillez del Zen.

-- No menos que para muchos jóvenes que llegan cargados de ambición y no se han esforzado por cultivar las disciplinas del estudio. Al menos, los estudiosos ya han hecho una parte del camino y tienen algo de lo que desprenderse.

-- Entonces Maestro, ¿ cuál es la actitud correcta?.

-- No juzgar y permanecer atento.

domingo, 30 de noviembre de 2014

PASTORAL: SANTO DEL DIA


SAN ELOY
Patrono de los joyeros

Antes de escribir la vida de este santo, voy a tomarme la licencia de rendir un pequeño homenaje a D. TEODORO MAKAZAGA ARTETXE (tío mío), director que fué durante muchos, muchos años, de la Banda de Musica Municipal de Gernika.
Compuso y escribió ( año 1954) a petición de los representantes de las platerias, había 2 fábricas dedicadas a cubertería en Gernika por aquel entonces, el HIMNO A SAN ELOY.

Naturalmente no puedo copia la partitura, pero sí su letra:

Cantemos el Himno de nuestro patrón, cantemos el Himo que hoy es SAN ELOY.
Cantemos el himno con gran devoción, cantemos y oremos la misión.
Oh, Santo piadoso, semblante hermoso lleno de luz, 
vela por nosotros en el trabajo y en la salud.
Eres tú, Santo querido el elegido del mismo Dios,
y yo te venero y entrego mi corazón.


                                             VIDA DE SAN ELOY
                                              (588-659)

Era Eloy un humilde joyero muy profesional, que trataba todos los encargos de forma desmesurada. Enterado el rey Clotario II de las habilidades del joven, mandó elaborar un trono de oro y piedras preciosas. El monarca recibió dos sillones  y una pieza que había realizado con los restos. El rey, sin más preámbulos, lo nombró tesorero del reino, cargo que seguiría ocupando con su sucesor el rey Dagoberto.

Todo el dinero que llegaba a casa de Eloy terminaba en la iglesia. Poco a poco fué juntando el dineero suficiente para fundar un convento de monjas en París y otro de benedictinos en Limoges.

Aunque no había profesado  orden religiosa alguna, es elegido obispo de Noyón. Desde el episcopado luchó contra la idolatría pagana, siempre con palabras convincentes  y desde el púlpito, comentarios que le crearon amenazas de muerte, pero nunca temió a los infortunios.

Cuando ya llevaba 19 años gobernando a su diócesis, supo por revelación que se le acercaba la hora de su muerte y comunicó la noticia a su clero. Poco después le llegó una gran fiebre. Convocó a todo el personal que trabajaba en su casa de obispo y se despidió de ellos dándoles las gracias y prometiéndoles orar por cada uno. El 1 de diciembre del año 659 murió con la tranquilidad de quien ha dedicado su vida a hacer el bien y amar a Dios.



 

viernes, 28 de noviembre de 2014

PASTORAL: SANTO DEL DIA




SAN SATURNINO
(Obipo y mártir en Francia)

Santo recordado por su sobrenombre, en este caso el de San Cernín o Sernín, que después de peregrinar y deambular por el sur de Francia y el norte de España, se establece en Toulouse (Francia), donde consolida su sede y es primer obispo.

A través de un discípulo suyo, San Honesto, es enviado en misión pastoral por España.

Llega Saturnino a Pamplona, y más tarde bautizaría al padre del que luego sería San Fermín, el popular patrón de la ciudad.

En su ausencia, pasan por la espada a su discípulo y coadjutor de su sede francesa. De regreso a su tierra, allá por el año 250, un grupo de paganos en tumulto lo atan a un toro azuzado y encolerizado, que corre por las calles de la ciudad, hasta llegar al altar del capitolio, donde es golpeado contra las piedras de la escalera, que le causan su muerte.

Cuenta la tradición cómo se llenaban de sangre las escaleras cuando rodaba su cabeza descendiendo por ellas.

Se le presenta vestido como un pontificial con gran báculo o bordón de doble travesaño; ataado a un toro siendo arrastrado por una ciudad o escalinata es su escena martirial. Invocado contra el mareo, el dolor de cabeza, el temor a la muerte, las embestidas de los toros, las plagas de hormigas, la peste y cuando se hinchan las manos.

EN MI RINCON



MITOS Y LEYENDAS

La Mujer Herrada

Vivía en Méjico un buen capellán, acompañado de su ama de llaves.

Un herrero, el mejor amigo del buen capellán, desconfiaba instintivamente de la vieja ama de llaves, y así hubo de decírselo al cura, instándole repetida veces para que la despidiera, aunque el sacerdote no llegó nunca a hacer caso de tales advertencias y consejos.

Una noche, cuando ya el herrero se había acostado, llamaron a su puerta violentamente, y al abrir encontróse con dos hombres de color que llevaban una mula. Aquellos hombres rogaron al herrero que pusiera herraduras al animal, que pertenecía a su buen amigo el sacerdote, quien había sido llamado inopinadamente para emprender un viaje.

Satisfizo el herrero el deseo de los desconocidos herrando la mula; y, cuando se alejaban, tuvo ocasión de ver que los indios castigaban cruelmente al animal.

Intrigado e inquieto pasó la noche el herrero, y a primera hora del día siguiente se encaminó a casa de su buen amigo el sacerdote. Largo rato estuvo llamando a la puerta de la casa sin obtener respuesta, hasta que el capellán fué a franquearle el paso con ojos soñolientos, señal evidente de que acababa de abandonar el lecho en aquel instante.

Enterado por el herrero de lo que sucedió aquella noche, le manifestó que él no había efectuado viaje alguno ni tampoco dado orden alguna para que fueran a herrar la mula. Después, ya bien despierto, se rió el buen capellán, muy a su gusto, de la broma de la que había sido objeto el herrero. Ambos amigos fueron al cuarto del ama de llaves, por si ésta estaba en antecedentes de lo ocurrido.

Llamaron repetidas veces a la puerta, y , como nadie les contestara, forzaron la cerradura y entraron en la habitación.

Un vago temor les invadía al franquear el umbral y una emoción terrible experimentaron al hallarse dentro del cuarto.

El espectáculo que se ofreció ante sus ojos era horrible. Sobre la carne ensangrentada, yacía el cadáver de la vieja ama de llaves que ostentaba, clavada en sus pies y manos, las herraduras que el herrero  había puesto la noche anterior a la mula.

Los aterrorizados amigos convinieron en que la desdichada mujer había cometido un gran pecado, y que los demonios, tomando el aspecto de indios, la habían convertido en mula para castigarla.

   


jueves, 27 de noviembre de 2014

EN MI RINCON



POEMA DE UN RECUERDO

 DIME - Poema de Jorge Luis borges



Dime por favor donde no estás,
en qué lugar puedo no ser tu ausencia,
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en qué vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar por mi tristeza.

Dime por favor cúal es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cúal es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oidos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cúal es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cúal es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.