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jueves, 30 de marzo de 2017

PASTORAL: SANTO DEL DIA


SAN BENJAMÍN
             Mártir



El rey Yezdigerd, hijo de Sapor II puso fin a la cruel persecución de los cristianos que había sido llevado al cabo en Persia durante el reinado de su padre. Sin embargo, el obispo Abdas con un celo mal entendido incendio el Pireo o templo del fuego, principal objeto del culto de los persas. El rey amenazó con destruir todas las iglesias de los cristianos, a menos que el obispo reconstruyera el templo, pero éste se rehusó a hacerlo; el rey lo mandó a matar e inició una persecución general que duró 40 años.
Uno de los primeros mártires fue Benjamín, diácono. Después de que fuera golpeado, estuvo encarcelado durante un año, pero obtuvo su libertad gracias al embajador del Constantinopla y prometiendo bajo su responsabilidad que el santo se abstendría de hablar acerca de su religión. Sin embargo, Benjamín declaró que él no podía cumplir tal condición y, no perdió la oportunidad de predicar el Evangelio. Fue de nuevo aprehendido y llevado ante el rey, quien lo sometió a crueles torturas, siendo luego decapitado.

MUSICA Guns N' Roses - Sweet Child O' Mine (Subtitulos Español - Ingles)

miércoles, 29 de marzo de 2017

PASTORAL: SANTO DEL DIA



   SAN ZÓSIMO
 Obispo de Siracusa



Fue elegido por señalación de Inocencio. Su pontificado fue breve y atormentado, debido a la herejía pelagiana que había seguido difunidiéndose.

Este papa pecó de ingenuidad, rehabilitando una primera vez al pelagiano Celestio, que había sido condenado por S. Agustín y por los obispos africanos en el concilio de Cartago. Se mantuvo firme en su posición hasta que un nuevo concilio decretó la misma condena.

Ahí Zósimo, con una carta llamada "Tractoria" tomó una postura, condenó el pelagianismo, y defino el dogma del pecado original, indicando en la gracia divina el único medio para la salvación espiritual.

Otra equivocación la cometió cuando estableció que los sacerdotes y los diáconos excomulgados por los obispos africanos podían acudir a Roma o bien a las iglesias cercanas para ser juzgados y rehabilitados. Una disposición que fue considerada una indebida ingerencia en campo disciplinario. No hubo secuelas, gracias a la actitud conciliadora de los obispos africanos que no levantaron ningún problema.

Su cuerpo es conservado en la iglesia romana de S. Lorenzo Extramuros.

MUSICA Duncan Dhu - Rozando La Eternidad (1990)

martes, 28 de marzo de 2017

DESDE MI CALLE









Aunque sólo un número muy limitado de ejemplares son válidos para los concursos de canto, la captura de pájaros con liga y otros artilugios artesanales fue muy popular durante varias décadas del pasado siglo.

1933




‘Chapardín’ y los mejores trinos de la Plaza Nueva. Gerardo Díez se gana la vida con la venta de pájaros en la Plaza Nueva. Aseguran que es el más hábil en la captura de los pequeños cantores, con los que se hace muy difícil competir.
Canarios, pardillos, jilgueros y mixtos, entre otras especies, exhiben los domingos sus mejores cantos en los soportales de la Plaza Nueva. A su alrededor se mueven cientos de curiosos atraídos por las espectaculares melodías de sus trinos. Pero el puesto de ‘Chapardín’ es, sin lugar a dudas, el lugar idóneo para los amantes de esta peculiar afición. Gerardo no sólo captura aves espléndidas sino que las adiestra de forma ejemplar.

Amor de primavera

PASTORAL: SANTO DEL DIA


SANTOS JONAS Y BARAQUICIO
                       Mártires


Sapor, rey de Persia, emprendió una recia persecución contra los cristianos. Jonás y Barraquicio, dos monjes de Beth-Iasa, sabiendo que varios cristianos estaban sentenciados a muerte fueron a alentarlos y servirlos. Después de la ejecución, los dos santos fueron aprehendidos por haber exhortado los mártires a perseverar hasta morir.
El rey empezó instando a los dos hermanos y urgiéndoles a que obedecieran al monarca persa y que adoraran al sol. Ellos se mantuvieron fieles en su fe a Cristo, por lo que Barraquicio fue arrojado a un estrecho calabazo, mientras que Jonás se le ordenó a adorar a los dioses, pero ante su negativa fue azotado y arrojado a un estanque de agua helada. Posteriormente, Jonás fue atormentado con muchas torturas, para después ser prensado en un molino de madera hasta provocarle la muerte. Los jueces le aconsejaron a Barraquicio que salvara su propio cuerpo, pero el santo jamás renegó su fe; fue entonces sujeto de nuevo a tormentos y finalmente se le dio muerte, vertiéndoles pez y azufre ardientes en la boca.