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domingo, 5 de octubre de 2014

DESDE MI CALLE




NOMBRES NUEVOS, ANTIGUAS PROFESIONES


Gracias a uno de los hijos del molt honorable president de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol hemos podido conocer la existencia una nueva profesión: la de dinamizador. El hijísimo, a pesar de ser nacionalista hasta las trancas, ha demostrado conocer profundamente el idioma castellano, puesto que ha encontrado la palabra dinamizador para calificar sus actuaciones.

Aunque dinamizador, según la RAE es aquél que transmite dinamismo, y dinamismo sea actividad y presteza, de las palabra del interfecto pudiera deducirse que dinamizador fuera aquél que en virtud de su destacada gracia y merced a sus sabios conocimientos, consigue mover millones de euros de un lado a otro. De la misma manera que el significado de dinamizador de negocios sería el mismo que el expresado anteriormente, añadiéndole lo siguiente: en el trasiego de los millones y merced a su volatilidad, unos cuantos de ellos pudieran quedarse en terreno de nadie, o en lugar desconocido, o incluso en el bolsillo del propio dinamizador. 

Son tantos los dinamizadores de negocios que, al parecer, hay hoy en día en éste país, que los profesionales de la cosa ya deben de estar pensando en tomar medidas para que no se apunten demasiados candidatos a tan lucrativa profesión, pues ya se sabe lo molesta que suele ser la presencia de advenedizos. De manera que andan dandole vueltas a la idea de crear un colegio profesional, o algo así, paara fomentar el corporativismo y poder cerrar el coto, no vaya a ser que con tanto aficionado a la cosa-o a la cosa nostra- se les vaya ir el chollo de las manos.

Por lo que puede lerse en los medios de comunicación, debe de haber dinamizadores de todo tipo: unos militando en el partido del des-Gobierno, otros en la oposición, y parece ser que, incluso, hasta en la familia real. No deben tampoco escasear en ayuntamientos, diputaciones, ministerios y comunidades autonómicas.

Defendamos las profesiones, las lícitas, sean tanto manuales como intelectuales, y repudiemos esa profesion de "dinamizador de negocios."

DESDE MI CALLE, que sigue siendo la calle de todos.