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sábado, 17 de mayo de 2014

PASTORAL SANTO DEL DIA


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SANTA Mª JOSEFA DEL CORAZON DE JESUS.

SEMBLANTE DE SU VIDA
Santa María Josefa nació en Vitoria, el 7 de septiembre de 1842, de Bernabé Sancho y Petra de Guerra, quienes la educaron según los principios del Evangelio. A los 7 años experimenta su primer gran dolor, la muerte de su padre. Poco se sabe de su infancia y adolescencia. A los 18 años decide ser religiosa contemplativa, pero una enfermedad será el signo providencial que precisará su camino. En Madrid ingresa en el convento de las Siervas de María fundadas poco antes por Santa Soledad Torres Acosta. Pero Mª Josefa tiene tremendas dudas sobre si el camino escogido es el que debe seguir, a pesar de la certeza de su vocación. Aconsejada por la Madre Soledad, acude a San Antonio Mª Claret que le dice: “En nombre de Dios profese en el Instituto al que pertenece, porque Dios la tiene reservada para lo que menos piensa”, vaticinando sin duda, con estas palabras el posterior destino que el Señor se había dignado reservarle, escogiéndola para Fundadora de este nuevo Instituto de Siervas de Jesús de la Caridad. Del Corazón de Jesús recibió sentimientos de bondad y misericordia para cuidar a los enfermos, a los necesitados y a todos los que sufren material y espiritualmente, al estilo de Cristo en su vida apostólica. Su caridad se prolongó en toda clase de obras asistenciales y de beneficencia donde había alguien con su salud quebrantada. Esta caridad que abrasó el corazón de nuestra Madre Fundadora en el misterio de Cristo, es la forma de vivir el carisma de la Congregación, que tiene su base y encierra toda su espiritualidad y todo su apostolado en el lema: “Amor y Sacrificio”. Estuvo 12 años gravemente enferma. En estas circunstancias gobernó la Congregación con gran fortaleza especialmente a través de sus cartas, amor, sacrificio y oración. Murió el 20 de marzo de 1912.

En el año 1901, día 15 de Marzo, Santa María Josefa cae gravemente enferma por la repetición de una afección cardiaca; en aquella enfermedad que fue larga y penosa padeció mucho; la afección del corazón unida a otros padecimientos, le fueron haciendo imposible la visita a las casas. Sentada en un sillón de enferma, gobierna y rige la gran familia de las Siervas a través de su epistolario. La que se había entregado a Dios para cuidar de los enfermos era una enferma más. Estos consejos son extraídos de las cartas dirigidas a sus hijas durante este tiempo.
«Dedíquense a la vida interior y serán almas de oración; porque la vida interior es morir a todo lo que no es Dios; en ella se encuentra la tranquilidad espiritual y la verdadera alegría que el Señor hace gustar a las almas fervorosas. Sean muy amantes de la oración y no la dejen ningún día. La oración es el alimento del alma y la presencia de Dios bien llevada es una oración no interrumpida. No descuiden el adelantamiento del espíritu por el afán de las cosas exteriores, vivan más de la divina providencia y el Señor las bendecirá, haciendo que poco a poco vayan prosperando en todo, pues con la ambición de lo terreno no se consigue nada; confórmense con poco y serán felices. El alma más feliz en este mundo es la que nada desea fuera de Dios. Aceptemos los acontecimientos, tanto grandes como pequeños, agradables o desagradables, como venidos de la mano de Dios, creyendo que todo lo permite para nuestro bien. Pidan al Señor que les dé un corazón grande para amar, grande para sufrir y grande para perdonar y entonces serán compasivas con los pobres enfermos. En el lecho del dolor todos son necesitados por la enfermedad y háganles las cosas como quisiesen que se las hiciesen si se encontrasen en su lugar; la medida más segura para obrar en conciencia es ponerse siempre de parte del que sufre. Del Corazón de Jesús aprenderán principalmente la caridad para con los enfermos viendo en cada uno la persona del mismo Cristo que sufre. Tomen por modelo a Jesucristo en la vida pública, imiten su celo por la salvación de las almas y su caridad con los enfermos. Somos apóstoles predicando con nuestro buen ejemplo. No crean hermanas, que la asistencia consiste solo en dar las medicinas y la alimentación al enfermo, hay otra clase de asistencia que nunca deben olvidar, y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre, saliendo al encuentro de sus necesidades. pues hay que reír con el que ríe y llorar con el que llora".

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viernes, 16 de mayo de 2014

DESDE MI CALLE


LAS COSAS QUE CREO VER SON REFLEJOS DE IDEAS

A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y si defienden como algo propio de uno. De deseos dementes nace un mundo demente, un mundo condenado
 

De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso cuyo propósito es ofrecele un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus semejantes a seguir adelante con él y a encontrar el camino hacia la felicidad.
 

Veamos hoy la tierra desparecer, al principio transformada, y después, una vez que haya sido perdonada, veámosla desvanecerse completamente. Aceptemos hoy que el persón es nuestra única función. ¿Por qué atacar nuestras mentes y ofrecerles imágenes de dolor? ¿Por qué enseñarles que son impotentes?. 




El conflicto debe ser resuelto. Si se quiere escapar de él, no debe evadirse, ignorarse, encubrirse, verse en otra parte, llamarse por otro nombre u ocultarse mediante cualquier clase de engaños. Tiene que verse exactamente como es, allí donde se cree que está, y tiene que verse también la realidad que se le ha otorgado y el propósito que le ha asignado la mente. Pues sólo entonces se desmantelan sus defensas y la verdad puede arrojar luz sobre él según desaparece.


No esperaré ni un sólo día más para encontrar los tesoros que me ofrecen. Todas las ilusiones son vanas, y los sueños desaparecen incluso a medida que se van tejiendo con pensamientos basados en percepciones falsas.

Perdonar es una elección. Nunca veo a mi semejante tal como es, pues eso está mucho más allá ede la percepción. Lo que veo en él es simplemente lo que deseo ver, pues eso es lo que quieero que sea verdad. A eso es a lo único que respondo, por mucho que parezca que es a los acontecimientos externos. Elijo lo que deseo contemplar, y eso, y sólo eso, es lo que veo. La impecabilidad de mis semejantes me muestra que quiero contemplar la mía propia.

El perdón es el medio a través del cual a la percepción le llega su fin. El conocimiento es restituido una vez que la percepción ha sido transformada y ha dado paso a lo que por siempre ha de estar más allá de su más elevado alcance. Pues las imágenes y los sonidos tan sólo pueden servir, en el mejor de los casos, para evocar el recuerdo que yace tras todos ellos. El perdón elimina las distorsiones y el altar a la verdad que se hallaba oculto. Sus blancas azucenas refulgen en su mente, y la instan a refresar y a mirar en su interior para encontrar lo que en vano ha buscaado afuera. Pues ahí sólo ahí, se restaura la paz interior.

Por un momento olvidémonos de las imágenes que oscurecen nuestra mente, y concentrémonos en las imágenes del perdon y la solidaridad.

DESDE MI CALLE, que sigue siendo la calle de todos.






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PASTORAL: SANTO DEL DIA



San Pascual Bailón

Religioso
(año 1592)
Querido San Pascual: consíguenos del buen Dios un inmenso amor por la Sagrada Eucaristía, un fervor muy grande en nuestras frecuentes visitas al Santísimo y una grande estimación por la Santa Misa.

Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y veréis
lo que son los milagros (S. J. Bosco).
San Pascual BailónLe pusieron por nombre Pascual, por haber nacido el día de Pascua (del año 1540). Nació en Torre Hermosa, Aragón, España.
Es el patrono de los Congresos Eucarísticos y de la Adoración Nocturna. Desde los 7 años hasta los 24, por 17 años fue pastor de ovejas. Después por 28 será hermano religioso, franciscano.
Su más grande amor durante toda la vida fue la Sagrada Eucaristía. Decía el dueño de la finca en el cual trabajaba como pastor, que el mejor regalo que le podía ofrecer al niño Pascual era permitirle asistir algún día entre semana a la Santa Misa. Desde los campos donde cuidaba las ovejas de su amo, alcanzaba a ver la torre del pueblo y de vez en cuando se arrodillaba a adorar el Santísimo Sacramento, desde esas lejanías. En esos tiempos se acostumbraba que al elevar la Hostia el sacerdote en la Misa, se diera un toque de campanas. Cuando el pastorcito Pascual oía la campana, se arrodillaba allá en su campo, mirando hacia el templo y adoraba a Jesucristo presente en la Santa Hostia.Un día otros pastores le oyeron gritar: "¡Ahí viene!, ¡allí está!". Y cayó de rodillas. Después dijo que había visto a Jesús presente en la Santa Hostia.
De niño siendo pastor, ya hacía sus mortificaciones. Por ej. la de andar descalzo por caminos llenos de piedras y espinas. Y cuando alguna de las ovejas se pasaba al potrero del vecino le pagaba al otro, con los escasos dineros que le pagaban de sueldo, el pasto que la oveja se había comido.A los 24 años pidió ser admitido como hermano religioso entre los franciscanos. Al principio le negaron la aceptación por su poca instrucción, pues apenas había aprendido a leer. Y el único libro que leía era el devocionario, el cual llevaba siempre mientras pastoreaba sus ovejas y allí le encantaba leer especialmente las oraciones a Jesús Sacramentado y a la Sma. Virgen.

Como religioso franciscano sus oficios fueron siempre los más humildes: portero, cocinero, mandadero, barrendero. Pero su gran especialidad fue siempre un amor inmenso a Jesús en la Santa Hostia, en la Eucaristía. Durante el día, cualquier rato que tuviera libre lo empleaba para estarse en la capilla, de rodillas con los brazos en cruz adorando a Jesús Sacramentado. Por las noches pasaba horas y horas ante el Santísimo Sacramento. Cuando los demás se iban a dormir, él se quedaba rezando ante el altar. Y por la madrugada, varias horas antes de que los demás religiosos llegaran a la capilla a orar, ya estaba allí el hermano Pascual adorando a Nuestro Señor.
Ayudaba cada día el mayor número de misas que le era posible y trataba de demostrar de cuantas maneras le fuera posible su gran amor a Jesús y a María. Un día un humilde religioso se asomó por la ventana y vio a Pascual danzando ante un cuadro de la Sma. Virgen y diciéndole: "Señora: no puedo ofrecerte grandes cualidades, porque no las tengo, pero te ofrezco mi danza campesina en tu honor". Pocos minutos después el religioso aquel se encontró con el santo y lo vio tan lleno de alegría en el rostro como nunca antes lo había visto así. Cuando los padres oyeron esto, unos se rieron, otros se pusieron muy serios, pero nadie comentó nada.
Pascual compuso varias oraciones muy hermosas al Santísimo Sacramento y el sabio Arzobispo San Luis de Rivera al leerlas exclamó admirado: "Estas almas sencillas sí que se ganan los mejores puestos en el cielo. Nuestras sabidurías humanas valen poco si se comparan con la sabiduría divina que Dios concede a los humildes

Sus superiores lo enviaron a Francia a llevar un mensaje. Tenía que atravesar caminos llenos de protestantes. Un día un hereje le preguntó: "¿Dónde está Dios?". Y él respondió: "Dios está en el cielo", y el otro se fue. Pero enseguida el santo fraile se puso a pensar: "¡Oh, me perdí la ocasión de haber muerto mártir por Nuestro Señor! Si le hubiera dicho que Dios está en la Santa Hostia en la Eucaristía me habrían matado y sería mártir. Pero no fui digno de ese honor". Llegado a Francia, descalzo, con una túnica vieja y remendada, lo rodeó un grupo de protestantes y lo desafiaron a que les probara que Jesús sí está en la Eucaristía. Y Pascual que no había hecho estudios y apenas si sabía leer y escribir, habló de tal manera bien de la presencia de Jesús en la Eucaristía, que los demás no fueron capaces de contestarle. Lo único que hicieron fue apedrearlo. Y él sintió lo que dice la S. Biblia que sintieron los apóstoles cuando los golpearon por declararse amigos de Jesús: "Una gran alegría por tener el honor de sufrir por proclamarse fiel seguidor de Jesús".
Lo primero que hacía al llegar a algún pueblo era dirigirse al templo y allí se quedaba por un buen tiempo de rodillas adorando a Jesús Sacramentado.
Hablaba poco, pero cuando se trataba de la Sagrada Eucaristía, entonces sí se sentía inspirado por el Espíritu Santo y hablaba muy hermosamente. Había recibido de Dios ese don especial: el de un inmenso amor por Jesús Sacramentado.
Siempre estaba alegre, pero nunca se sentía tan contento como cuando ayudaba a Misa o cuando podía estarse un rato orando ante el Sagrario del altar.
Pascual nació en la Pascua de Pentecostés de 1540 y murió en la fiesta de Pentecostés de 1592, el 17 de mayo (la Iglesia celebra tres pascuas: Pascua de Navidad, Pascua de Resurrección y Pascua de Pentecostés. Pascua significa: paso de la esclavitud a la libertad). Y parece que el regalo de Pentecostés que el Espíritu Santo le concedió fue su inmenso y constante amor por Jesús en la Eucaristía.
Cuando estaba moribundo, en aquel día de Pentecostés, oyó una campana y preguntó: "¿De qué se trata?". "Es que están en la elevación en la Santa Misa". "¡Ah que hermoso momento!", y quedó muerto plácidamente.

Después durante su funeral, tenían el ataúd descubierto, y en el momento de la elevación de la Santa Hostia en la misa, los presentes vieron con admiración que abría y cerraba por dos veces sus ojos. Hasta su cadáver quería adorar a Cristo en la Eucaristía. Los que lo querían ver eran tantos, que su cadáver lo tuvieron expuesto a la veneración del público por tres días seguidos.
Por 200 años muchísimas personas, al acercarse a la tumba de San Pascual oyeron unos misteriosos golpecitos. Nadie supo explicar el porqué pero todos estaban convencidos de que eran señales de que este hombre tan sencillo fue un gran santo. Y los milagros que hizo después de su muerte, fueron tantos, que el Papa lo declaró santo en 1690.
El Sumo Pontífice nombró a San Pascual Bailón Patrono de los Congresos Eucarísticos y de la Adoración Nocturna.

jueves, 15 de mayo de 2014

PASTORAL: SANTO DEL DIA


SAN JUAN NEPOMUCENO

 El punto inicial en la leyenda es la persona de Juan de Pomuk (Jan z Pomuku en checo), un pequeño pueblo con mercado de Bohemia que posteriormente fue rebautizado como Nepomuk, y que pertenecía a una abadía cisterciense cercana. Juan nació sobre el año 1340 y estudió en la Universidad de Praga, para seguir después un curso de derecho canónico en la Universidad de Padua en el norte de Italia. En 1380 fue párroco en Praga y en 1393 fue nombrado vicario general de Juan de Jenštejn, arzobispo de Praga entre 1378 y 1396. El nuevo vicario general no disfrutó de una buena reputación entre sus contemporáneos; era rico, poseía casas, y prestaba dinero a nobles y sacerdotes. El 20 de marzo de ese mismo año fue arrojado al río Moldava desde el Puente Carlos de Praga a petición del rey de Bohemia Wenceslao de Luxemburgo.
El motivo era antiguo, y solución fue la tradicional si lo comparamos con las Defenestraciones de Praga. El motivo era el nombramiento de un nuevo abad para la rica y poderosa abadía benedictina de Kladruby, debido a que su abad era un magnate territorial cuyos recursos eran cruciales para el rey Wenceslao en sus luchas con los nobles. Wenceslao apoyaba al papa de Aviñón, mientras que el arzobispo apoyaba al de Roma. Cuando el movimiento reformista husita, denunciado como herejía, dividió Bohemia, el arzobispo Juan representó hábilmente la facción conservadora e incluso reaccionaria a cualquier cambio radical en la sociedad. Juan Nepomuceno confirmó al candidato del arzobispo para el puesto de abad de Kladruby contrariamente a los deseos del monarca, por lo que fue arrojado por el Puente Carlos por orden del monarca el 20 de marzo de 1393.
Imagen de San Juan Nepomuceno en Breslavia.
Juan Nepomuceno es considerado por la Iglesia Católica como un mártir de la causa de la inmunidad del clero, por los nacionalistas románticos como un mártir checo frente a la interferencia imperial, y por los historiadores como una víctima de una versión tardía de la Querella de las Investiduras entre el poder civil y eclesiástico. Es representado con un halo de cinco estrellas, conmemorando las estrellas sobre el Moldava la noche de su asesinato. Su tumba, un monumento barroco de plata y oro, fue diseñado por Johann Bernhard Fischer von Erlach y se encuentra en la catedral de San Vito de Praga.

DESDE MI CALLE


AMBIENTE EN QUE VIVIMOS

Reconozco que a veces estoy algo obsesionado con la increencia de la que los sociólogos levantan acta en el ambiente en que vivo. Y yo mismo la percibo en los criterios que se manejan en los medios de comunicación social, en conversaciones con algunos conocidos, en la manera cómo se conducen -al menos externamente- muchas de las personas que crean opinión.

¿Será verdad que los ciudadanos estamos en el medio entre dos grandes poderes como son el Gobierno y la Banca? ¿Será verdad que su palabra ha perdido crédito? ¿Será verdad que ya ninguno de esos poderes sirve para iluminarles y darles esperanza? Esto es lo que solemos decir. Pero a veces ante la increencia verbal, se agazapa una profunda y agónica inquietud.

¿A través de qué signos, podemos entender que ésta situación tiene solución? ¿Cómo podemos experimentar el creer que, si bien estamos en medio de ellos, tanto el Gobierno como la Banca desean nuestro bien? ¿Cómo es posible que hayan perdido la sensibilidad ante todos aquellos que desesperadamente confían en ellos? ¿Debemos pensar que únicamente actúan movidos por el orgullo y el deseo del poder? ¿Es que se consideran una élite privilegiada, la única?.

Todas estas preguntas me las hago a mí mismo para caer en la cuenta que estoy despierto, y que todavía puedo estremecerme ante la injusticia de ése poder que, en este momento, lo controla todo.

Despertémonos y pensemos que está en nuestra mano el cambiar esta situación y anular ese poder inmesirecorde con nuestro esfuerzo.

DESDE MI CALLE, que sigue siendo la calle de todos

miércoles, 14 de mayo de 2014

PASTORAL:SANTO DEL DIA

San Isidro labrador
(Año 1130)
 San Isidro bendito: ruega por nuestros campos y por nuestros agricultores.
San Isidro labradorEs el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.
Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.
Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.
Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.
 Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.
Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.
Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.
En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A causa de esto el rey intecedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

DESDE MI CALLE


NACER DE NUEVO

¿Nacer de nuevo? ¿Es esto posible? Se podría mandar un mensaje optimista como el siguiente: !APRENDAMOS A VIVIR!

Hay una manera vieja de vivir, y es cuando nuestros criterios coinciden con los que mueven el mundo. ¿Cómo podemos saber si nosotros participamos de ellos? !Examinando lo que hay detrás de las decisiones, pequeñas o grandes, que tomamos en nuestra vida! Si sólo examinamos nuestras ideas es muy probable que siempre nos sintamos en sintonía con ellas. Pero ¿qué sucede cuando examinamos nuestras decisiones? Pues que a menudo hay un enorme abismo entre lo que decimos creer y lo que de hecho mueve nuestra vida.

La vieja manera de vivir, basada en el prestigio, el interés, la comodidad, aparece cada vez que la vida nos coloca ante las cuerdas de una decisión. Es la manera que funciona automáticamente "por defecto", como se dice en el lenguaje informático. Si no introducimos una decisión nueva, nuestra manera automática de funcionar siempre se ajusta a los criterios con los que se mueve este mundo.

Vivamos pues, de una "nueva manera", en la que no nos descentremos, ni nos obsesionemos con nuestros propios intereses. Vivamos de forma que nuestro criterio sea el del "amor y solidaridad" con nuestros semejantes más necesitados.

DESDE MI CALLE, que sigue siendo la calle de todos.